Damasco condena a muerte a Wassim al-Assad por asesinato
El fallo llegó en la sexta audiencia desde su detención en la frontera libanesa el año pasado, ordenó el traspaso de todos sus bienes al Tesoro público y lo absolvió de los cargos por drogas por falta de pruebas.

El Cuarto Tribunal Penal de Damasco condenó a muerte el martes a Wassim al-Assad, primo del presidente derrocado Bashar al-Assad, por crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra, tortura y el asesinato deliberado de varias personas.
El juez que presidió el proceso, Fakhr al-Din al-Aryan, consideró probado que los asesinatos que ordenó se cometieron con tortura y brutalidad, y que un grupo armado vinculado a él capturó a sirios y los mató. El tribunal ordenó además que todos sus bienes, muebles e inmuebles, pasen al Tesoro del Estado.
Los hechos juzgados se remontan al primer año del levantamiento. El tribunal determinó que desde comienzos de 2011 reclutó y dirigió formaciones paramilitares progubernamentales por orden del general de brigada Ghiath Dalla, comandante de la Cuarta División a las órdenes de Maher al-Assad, y que esas formaciones participaron en operaciones militares contra barrios civiles de Guta Oriental, sobre todo en Mleiha, y atacaron un comercio en Jaramana.
Fue absuelto de uno de los cargos. El tribunal consideró demasiado débiles las pruebas de las acusaciones de tráfico de drogas que también pesaban sobre él.
Wassim al-Assad tiene 46 años y nació en Latakia, en la costa siria. Fue detenido el 21 de junio de 2025 cerca de la frontera con Líbano, cuando regresaba de allí, y su juicio se abrió tres días después. El fallo del martes cerró su sexta audiencia.
El mismo tribunal había dictado penas de muerte una semana antes, el 11 de agosto, contra Bashar al-Assad, su hermano Maher y Atef Najib. Najib estaba en la sala, detenido desde enero de 2025. Los dos hermanos fueron condenados en ausencia, y ese es el límite con el que estos procesos tropiezan una y otra vez: los nombres más altos se juzgan allí donde no se los puede alcanzar.
La guerra de la que responden estos procesos mató a unos 500.000 sirios en 14 años y expulsó de sus casas a entre 13 y 14 millones de personas, de una población de 22 millones antes del conflicto. Lo que los tribunales han entregado hasta ahora es un puñado de veredictos en la cúspide de esa estructura, y una condena que solo puede ejecutarse contra los que se quedaron.