Entregan órdenes de demolición en Kafr Aqab y campo de Qalandia
Viviendas y otros edificios junto al muro fueron marcados para su demolición, y 40 personas fueron retenidas e interrogadas en el centro de formación de la ONU antes de que comenzaran los trabajos de derribo.

Varias viviendas y otros edificios palestinos de Kafr Aqab, al norte de Jerusalén ocupada, recibieron el martes órdenes de demolición, en la parte de la localidad que se apoya contra el muro. La Gobernación de Jerusalén informó esa misma noche de una segunda tanda en la calle Matar, dentro del vecino campo de refugiados de Qalandia, sin dar más detalles.
Las órdenes se entregaron durante una incursión en el campo y en la localidad. Los soldados se desplegaron por las calles y los bloques de viviendas, entraron por la fuerza en las casas y las registraron, e interrogaron a los vecinos allí donde se encontraban. Los vehículos militares permanecieron apostados en la zona mientras duró la operación.
En el centro de formación profesional que la agencia de la ONU para los refugiados gestiona en Kafr Aqab, 40 empleados y otras personas que se hallaban en el recinto fueron retenidas e interrogadas, según relatos locales, antes de que el lugar fuera desalojado y comenzara el derribo de parte de sus instalaciones.
La agencia ya había advertido de que el plan israelí para el emplazamiento obligaría a demoler la mayor parte del centro. El complejo reúne en una misma parcela instalaciones docentes, de formación profesional y sanitarias, de modo que una demolición allí elimina tres servicios a la vez y no uno solo.
Tanto el campo como la localidad atravesaron a principios de este mes una amplia operación militar israelí, con redadas en viviendas, detenciones, daños en toda la zona y el derribo de edificios y casas. Varias viviendas fueron convertidas en puestos militares mientras duró.
Es esa ronda anterior la que da peso a las órdenes del martes. Entonces se eliminaron estructuras y se ocuparon otras; las órdenes señalan ahora edificios que siguen en pie y siguen habitados, en las mismas calles y en el plazo de unas pocas semanas. Para las familias que tienen una en la mano, la pregunta ya no es si la zona es un objetivo, sino cuánto tardará el papel en ejecutarse.