Cine e informes revelan el borrado sistemático de los palestinos
El nuevo documental Naza desata un intenso debate mientras organismos internacionales documentan desplazamientos y violencia en Gaza y Cisjordania.

El documental israelí Naza ganó el Premio Especial del Jurado en el Festival de Cine de Venecia, atrayendo una significativa atención global. Examina los sistemas de orientación militar y el cálculo de bajas civiles en Gaza, basándose en testimonios dentro del establishment militar israelí.
El título hebreo de la película significa daño colateral, refiriéndose a las víctimas civiles esperadas durante los ataques. Se basa en una investigación de tres años y relatos de veinticuatro soldados y oficiales cuyas identidades permanecen ocultas durante los ochenta minutos de duración.
A diferencia de la anterior película Tantura, que abordaba eventos históricos de 1948, Naza se centra en mecanismos actuales que reducen la presencia palestina. Su estreno provocó reacciones intensas, con funcionarios acusando a los directores de traición mientras miles expresaban solidaridad con su trabajo.
Los informes internacionales destacan cada vez más políticas destinadas a borrar las huellas palestinas de su tierra natal. Documentos de la ONU vinculan Gaza y Cisjordania con largas trayectorias de desplazamiento, citando la destrucción sistemática y la transformación demográfica forzada en estos territorios.
Organizaciones de derechos humanos han documentado el aumento de la violencia de los colonos y el apoyo estatal a milicias armadas. Estos grupos impulsan el desplazamiento en Cisjordania y realizan incursiones en Gaza, buscando eliminar a los residentes de sus hogares mediante el miedo y la fuerza directa.
Las naciones occidentales han respondido con sanciones coordinadas contra colonos extremistas y redes de asentamientos. Países como Reino Unido y Francia imponen ahora restricciones comerciales a productos de los asentamientos, marcando un cambio hacia la rendición de cuentas del gobierno israelí por facilitar la expansión.
A pesar de los esfuerzos por suprimir testimonios y ocultar registros históricos, las pruebas de violaciones siguen siendo visibles. El peso combinado de la documentación cinematográfica y los informes legales internacionales continúa desafiando narrativas que buscan borrar por completo la historia y la vida colectiva palestina.