Cuatro niños muertos en cinco días; pozo para 4,000 personas dañado
La agencia de la ONU para la infancia afirma que otros cinco niños quedaron el martes con lesiones permanentes y que un ataque destrozó un pozo y una unidad de desalinización en Deir al-Balah.

Cuatro niños palestinos murieron por ataques israelíes en la Franja de Gaza en un plazo de cinco días, informó la agencia de la ONU para la infancia en un comunicado difundido a través de la oficina de coordinación humanitaria de Naciones Unidas. El más pequeño tenía dos años y el mayor 16, y cada uno murió en un ataque distinto. Uno de ellos había resultado herido en un bombardeo la semana anterior y falleció después a causa de esas heridas.
Otros cinco niños resultaron heridos solo el martes, señaló la agencia. Tenían entre ocho y 17 años y fueron alcanzados por fuego real o por metralla tras los ataques. La agencia describió lo que les quedó como lesiones que cambiarán el rumbo de sus vidas.
Un pozo de agua y una unidad de desalinización que la agencia respalda quedaron gravemente dañados el lunes en Deir al-Balah, en el centro de la Franja. Más de 4,000 personas se abastecían de agua en ese único punto. Las organizaciones humanitarias que trabajan en la zona han vuelto a llevar agua en camiones cisterna desde donde sea posible obtenerla.
El transporte en cisternas es el recurso al que acuden las agencias cuando un punto de agua fijo deja de funcionar, y no lo sustituye. Un pozo funciona de forma continua y llega a los hogares por tuberías ya instaladas; un camión cisterna llega según un calendario que depende del combustible, de una carretera transitable y de un permiso para circular, y lo que transporta se raciona según el tamaño del tanque. Cada punto dañado traslada una parte mayor del suministro de un distrito a un sistema que ya está al límite.
El combustible es el vínculo entre los dos problemas, y tampoco circula con seguridad. Un artefacto explosivo detonó a unos 30 metros de un convoy de Naciones Unidas que sacaba combustible del paso de Kerem Shalom, dijo la agencia, cuando los vehículos cruzaban la línea que separa el terreno bajo control israelí en Rafah.
Las bombas, las unidades de desalinización y los propios camiones cisterna funcionan con ese combustible. Una explosión junto al convoy que lo transporta no es un incidente aparte de un pozo que queda fuera de servicio: es la misma escasez que llega por otra vía, y de un modo u otro alcanza a los hogares que están al final de la tubería.