Israel expulsa a responsables neerlandeses del centro de Gaza
Gideon Saar afirmó que la delegación debe abandonar de inmediato el centro de Kiryat Gat y salir de Israel en una semana, tras la decisión neerlandesa de prohibir las importaciones de los asentamientos.

Israel ha ordenado a los representantes de los Países Bajos abandonar el centro internacional que coordina el alto el fuego en Gaza, en respuesta a la decisión neerlandesa de prohibir las importaciones procedentes de los asentamientos israelíes en los territorios ocupados.
Gideon Saar, ministro de Asuntos Exteriores de Israel, anunció la medida en un mensaje en X. La delegación será retirada de inmediato del International Support Center for Gaza, en Kiryat Gat, en el sur de Israel, escribió, y tiene una semana para salir del país. Añadió que el primer ministro Benjamin Netanyahu había aprobado el paso.
Saar presentó la expulsión como respuesta a una serie de decisiones adoptadas en La Haya que calificó de «movimientos antiisraelíes», y las vinculó con lo que describió como un aumento del antisemitismo y los boicots en los Países Bajos.
«Quien actúe contra Israel no tendrá punto de apoyo en la región», escribió Saar, y agregó que las medidas tomadas contra el país no quedarán sin respuesta. No se ha informado de ninguna reacción pública del Gobierno neerlandés.
La medida neerlandesa, anunciada a finales de julio, afecta a los productos elaborados en los asentamientos israelíes en la Cisjordania ocupada, Jerusalén Este y los Altos del Golán. Entrará en vigor el 22 de septiembre.
El centro de Kiryat Gat fue creado por el Mando Central de Estados Unidos para supervisar cómo se aplica el alto el fuego en Gaza y vigilar el plan de paz estadounidense que vino después. Participan alrededor de 40 países y organizaciones.
Lo que hace la expulsión es unir dos asuntos que hasta ahora estaban separados. El centro existe para mover ayuda y vigilar que la tregua se mantenga; la prohibición de importaciones es una decisión comercial sobre los asentamientos, tomada en una capital europea y dirigida a los territorios ocupados y no a Israel propiamente dicho. Condicionar un asiento en lo primero al silencio sobre lo segundo pone precio a la participación, y los gobiernos con más probabilidades de actuar sobre los asentamientos son aquellos cuyo lugar en el mecanismo es ahora el menos seguro.