Israel admite que sus fuerzas dispararon contra el coche de Hind Rajab y ordena una investigación penal
Nueve personas murieron aquel día de enero de 2024: la niña, seis de sus familiares y los dos paramédicos enviados a rescatarla. Su abuela ha rechazado la investigación y pide en su lugar una investigación internacional independiente.

El ejército israelí afirmó el miércoles que sus fuerzas dispararon contra un coche en el que viajaba Hind Rajab, de cinco años, con su familia en la ciudad de Gaza, y que abre una investigación penal por la muerte de las nueve personas que perdieron la vida allí el 29 de enero de 2024. Es la primera vez que el ejército reconoce que sus disparos alcanzaron el vehículo.
Seis familiares de la niña murieron en los primeros disparos, cuando la familia intentaba salir de una zona bajo bombardeo cerca de una gasolinera de la ciudad. Ella sobrevivió y permaneció al teléfono, primero con sus familiares y después con la Media Luna Roja Palestina, pidiendo que alguien fuera a buscarla.
El contacto se perdió cuando el equipo enviado a rescatarla se acercaba. Dos paramédicos de la Media Luna Roja Palestina murieron en esa salida, lo que elevó a nueve el balance del día.
Su abuela rechazó la investigación antes de que empezara. Dijo que la familia no confía en las investigaciones israelíes ni en la justicia israelí, que cree que el coche fue alcanzado de forma deliberada y que lo que la familia quiere es una investigación internacional independiente, que abarque a todos los niños palestinos muertos en la guerra y no solo a Hind.
El ejército anunció al mismo tiempo una segunda investigación penal, por los 15 trabajadores de emergencias y de ayuda humanitaria muertos en marzo de 2025.
Las organizaciones de derechos humanos y las familias de las víctimas recibieron ambos anuncios con escepticismo y recordaron lo pocas veces que las investigaciones militares israelíes han terminado en condenas. Esa es la objeción de la abuela en su forma más simple: la investigación sobre quién disparó va a estar en manos de la institución que disparó, dos años y medio después del día que examina.