Gaza Gazette
Cisjordania

Redada israelí en Anata y Shu’fat: decenas de detenidos

Los vehículos militares sellan las entradas, dañan las conducciones de agua e imponen un toque de queda a ochenta mil vecinos del noreste de Jerusalén ocupada.

Redada israelí en Anata y Shu’fat: decenas de detenidos

Las fuerzas israelíes lanzaron al amanecer del martes una amplia incursión militar en Anata y en el campo de refugiados de Shu’fat, al noreste de Jerusalén ocupada. Los soldados impusieron un estricto toque de queda, sellaron todas las entradas a estas zonas y comenzaron detenciones masivas de residentes palestinos.

Vehículos militares y excavadoras irrumpieron en ambas localidades con un fuerte despliegue de tropas por barrios y calles. El ejército empleó altavoces montados en los vehículos para anunciar la orden de toque de queda a los vecinos atrapados dentro de las zonas cerradas.

Fuentes locales informaron de que los soldados cerraron todas las entradas para impedir que los palestinos entraran o salieran. El cierre total paralizó la vida diaria de unas ochenta mil personas que viven en las zonas afectadas.

Las tropas irrumpieron en viviendas, comercios y propiedades privadas para registrarlas. Forzaron puertas y dañaron enseres durante estas operaciones. Las escuelas suspendieron las clases y los negocios tuvieron que cerrar por las severas restricciones.

La Gobernación de Jerusalén señaló que las fuerzas israelíes detuvieron a alrededor de cien palestinos en interrogatorios de campo. Entre los identificados figuran Mohannad Fayeq ar-Rifai y los hermanos Yasser y Ziad Sari Fheidat, secuestrados en sus casas.

Los soldados también secuestraron a Mohammad Issa Hawamda y Khader Odah Abu Haniyya, entre otros. El ejército ocupó la casa de Kamal Taher Salama y la convirtió en un centro de interrogatorio de campo para los numerosos detenidos durante la redada.

Bajo fuerte protección militar, las excavadoras arrancaron las principales conducciones de agua en Anata. La destrucción amenaza con interrumpir el suministro esencial de agua a los vecinos. Los equipos médicos también fueron impedidos de llegar hasta enfermos y casos de urgencia durante la operación.

La gobernación describió la incursión como un ataque militar sistemático similar a otros recientes. Advirtió de que los cierres y la destrucción de infraestructuras constituyen un castigo colectivo. El ejército israelí la calificó de operación focalizada contra una supuesta actividad terrorista.