Un organismo de investigación de la Knéset informa de una caída del 53 % en los israelíes que regresan del extranjero
La oficina de estadísticas de Israel cifra en unas 140.000 personas la diferencia entre salidas y entradas en tres años.

El Centro de Investigación e Información de la Knéset informó de que el número de israelíes que regresan al país tras vivir en el extranjero cayó un 53 % entre 2022 y 2024, con el mayor descenso anual en 2023.
En esos mismos tres años, la Oficina Central de Estadísticas de Israel registró un déficit migratorio de unas 140.000 personas, la magnitud en que las salidas superaron a las entradas.
La dimensión del cambio se aprecia en los promedios anuales. Unos 9.300 israelíes al año regresaron entre 2008 y 2012, y cerca de 7.400 al año entre 2013 y 2020. En 2024 la cifra fue de aproximadamente 3.800.
Alrededor de uno de cada dos regresos en las dos décadas hasta 2024 procedía de América del Norte, y por eso las cifras estadounidenses marcan la caída: los regresos desde Estados Unidos pasaron de unos 3.700 en 2020 a cerca de 1.500 en 2024. Gran Bretaña, Alemania y Francia aportaron juntas en torno al 13 % en ese mismo periodo, y Rusia y Ucrania alrededor del 6 %.
Esos dos países provocaron un repunte pasajero. Ucrania supuso el 9 % de los retornados en 2022 y Rusia el 8 %, algo que el informe atribuye a la guerra entre ambos y no a ningún factor del lado israelí.
El informe enumera lo que disuade a quienes se plantean volver: los periodos de espera antes de que entre en vigor el seguro médico, unas ayudas menores que las que se ofrecen a los nuevos inmigrantes, la dificultad para encontrar trabajo y los problemas para escolarizar a los hijos.
Las conclusiones proceden del propio servicio de investigación del Parlamento y se basan en la oficina estatal de estadísticas, de modo que no son un cálculo externo sobre la emigración israelí, sino la descripción que tienen delante los legisladores israelíes.