Gaza Gazette
Cisjordania

Más de 10 viviendas demolidas en Masafer Yatta en dos meses

En Deirat, una familia perdió una casa de dos plantas donde vivían 25 personas, levantó una tienda sobre los escombros y un mes después vio cómo las fuerzas israelíes también la demolían y allanaban el terreno.

Más de 10 viviendas demolidas en Masafer Yatta en dos meses
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Más de 10 viviendas palestinas han sido demolidas en dos meses en la zona de Deirat, en Masafer Yatta, al sur de Hebrón, en la Cisjordania ocupada, según sus habitantes, que describen la campaña de demoliciones más amplia que la zona ha vivido en años. Se han derribado casas habitadas, tiendas de campaña usadas como vivienda, pozos de agua y estructuras agrícolas, y decenas de familias han quedado sin un refugio adecuado.

Radi Ibrahim Jabr Al-Jabreen perdió una casa de dos plantas, de unos 165 metros cuadrados cada una, en la que vivían tres familias: unas 25 personas, entre ellas mujeres y niños. Sus hijos y las familias de estos ocupaban las dos plantas, y él compartía la casa con su esposa.

Tras llegar la orden de demolición y caer la casa, la familia levantó una tienda y se trasladó a ella. Alrededor de un mes después, las fuerzas israelíes regresaron, demolieron también la tienda y allanaron el terreno donde se alzaba, llevándose incluso el refugio temporal. Al-Jabreen calificó a Deirat de “localidad siniestrada” y dijo que desde las demoliciones ningún ministerio ni organismo oficial ha ido a ver a las familias ni a determinar qué necesitan.

Es en esa segunda demolición donde conviene detenerse. Una tienda sobre los escombros de la propia casa es la forma más barata de quedarse y lo único que una familia puede reconstruir sin permiso. Allanar el suelo debajo no elimina una estructura: elimina esa opción.

Sami Al-Harini, activista de la resistencia popular en Masafer Yatta, dijo que la campaña actual es la más amplia e intensa en años y avanza a más de dos demoliciones por semana, un ritmo que calificó de “frenético”. Toda vivienda de la zona, señaló, corre ahora el riesgo de ser demolida en cualquier momento.

El motivo alegado en las órdenes, según Al-Harini, es construir sin licencia en el Área C, la parte de Cisjordania que quedó bajo pleno control israelí. Los vecinos consideran que construir en una tierra de su propiedad es un derecho y ven levantar una casa allí como parte de poder quedarse.

Farid Al-Atrash dirige la Comisión Independiente para los Derechos Humanos en el sur de Cisjordania. Demoler las casas de la gente vulnera directamente el derecho a la vivienda, afirmó, un derecho fundamental reconocido internacionalmente y recogido en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales como parte de un nivel de vida adecuado. Una vivienda adecuada, dijo, es más que un techo: es vivir sin la amenaza del desplazamiento.

La comisión documenta las demoliciones y sus consecuencias humanitarias y elabora informes conforme a las normas del derecho internacional, y Al-Atrash dijo que trabaja para llevar esos casos ante las organizaciones internacionales de derechos humanos. Pidió a los Estados y a esas organizaciones que adopten medidas que protejan de verdad el derecho a la vivienda.

Masafer Yatta lleva años bajo órdenes de desalojo y demolición, y sus familias han seguido allí pese a todo. Lo que ha cambiado en los dos últimos meses es el ritmo, y la disposición a volver a por la tienda.