Netanyahu arremete contra Gran Bretaña mientras Londres estudia prohibir los productos de los asentamientos
Las medidas en estudio alcanzan al comercio con los asentamientos, no a las 203 licencias de exportación militar que seguían vigentes en febrero.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, aprovechó una entrevista emitida por Army Radio para arremeter contra Gran Bretaña, a la que llamó «república islámica de Gran Bretaña», y describió lo que calificó de «un cambio drástico» en la actitud británica hacia su país.
Contrapuso la cobertura que, a su juicio, se hace hoy en Gran Bretaña al apoyo que, según dijo, Israel recibió de los medios británicos durante la guerra de 1967.
Las declaraciones se conocieron mientras el Gobierno británico sopesa un nuevo paquete de medidas dirigidas contra Israel y su empresa de asentamientos, entre ellas la prohibición de los productos elaborados en los asentamientos de la Cisjordania ocupada y sanciones contra colonos y contra organizaciones vinculadas al movimiento de asentamientos. La información no fija fecha para el paquete ni menciona a ningún ministro que esté detrás de él.
El propio historial británico está detrás de este cruce. El Gobierno laborista suspendió 29 licencias de exportación en septiembre de 2024 tras detectar un «riesgo claro» de que equipos de fabricación británica pudieran emplearse en violaciones del derecho internacional humanitario, un paso que el entonces ministro de Exteriores, David Lammy, dijo que «no era un embargo de armas».
En febrero de 2026 seguían sin suspenderse 395 licencias. De ellas, 203 correspondían a material militar, y las licencias militares ajenas al programa F-35 tenían un valor máximo de 130 millones de libras. Gran Bretaña también ha realizado vuelos de vigilancia sobre Gaza y ha transmitido información de inteligencia a Israel, y su personal militar ha mantenido vínculos de trabajo con las fuerzas israelíes.
Esa distancia es lo que hace que la reacción merezca una lectura atenta. Una prohibición de los productos de los asentamientos y unas sanciones a los colonos afectarían al comercio y a los viajes ligados a Cisjordania, y dejarían donde están las licencias, los vuelos y la relación de inteligencia: el paquete que arranca a Netanyahu el lenguaje más duro es el que alcanza la parte más pequeña de lo que Gran Bretaña proporciona actualmente.