Seis atendidos por gas lacrimógeno en una incursión en al-Faraa
Las fuerzas israelíes entraron en el campo, al sur de Tubas, la noche del sábado; en la Ciudad Vieja de Hebrón, soldados golpearon a periodistas que cubrían la entrada de colonos escoltados.

La Media Luna Roja Palestina informó de que sus equipos atendieron a seis palestinos por inhalación de gas lacrimógeno durante una incursión del ejército israelí realizada la noche del sábado en el campo de refugiados de al-Faraa, en el norte de la Cisjordania ocupada, al sur de Tubas. Los seis fueron atendidos allí donde se encontraban y de ninguno se dijo que necesitara traslado a un hospital.
Las fuerzas israelíes entraron esa misma noche en otras localidades de Cisjordania. En al-Bireh, junto a Ramallah, los soldados se desplegaron por varios barrios; la radio oficial palestina señaló que no hubo detenciones ni registros de viviendas. En al-Mughayyir, al noreste de Ramallah, se dispararon botes de gas contra casas palestinas mientras las tropas atravesaban el pueblo; allí no se informó de heridos.
En la Ciudad Vieja de Hebrón, soldados israelíes golpearon a periodistas y les impidieron trabajar mientras un grupo de colonos, escoltado por el ejército, entraba y se dirigía a la zona de Bab al-Baladiyeh, según la misma emisora y según vecinos que hablaron con la prensa. Las tropas también impidieron el paso por las calles a residentes y comerciantes palestinos mientras esto ocurría.
La secuencia de Hebrón es la parte de la noche que se explica sola. A los periodistas se los apartó antes de que llegaran los colonos, no después, y a los comerciantes se los mantuvo fuera de sus propias calles todo el tiempo. De una hora así solo queda lo que los testigos puedan contar, y por eso los relatos que sobreviven son siempre la clase más frágil de prueba y siempre están en disputa.
El gas lacrimógeno, entretanto, hace en un campo lo que los fusiles hacen a campo abierto. Seis personas atendidas en el lugar sin que se informara de un solo disparo significa botes lanzados donde el aire no tiene por dónde salir y donde quienes lo respiran no son aquellos a los que los soldados venían a buscar.