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Los recortes de la UNRWA agravan la crisis de refugiados en Gaza

El acceso restringido y la falta de financiación obligan a la agencia a recortar servicios sanitarios y de ayuda esenciales para los palestinos desplazados.

Los recortes de la UNRWA agravan la crisis de refugiados en Gaza

Los refugiados palestinos de Gaza afrontan una crisis humanitaria cada vez más profunda, mientras los ataques israelíes y las restricciones a la ayuda reducen drásticamente el acceso a los servicios esenciales. Años de presión creciente sobre la UNRWA han desarticulado gravemente la red de protección que durante décadas ha sostenido a cientos de miles de familias refugiadas en el territorio ocupado.

Durante generaciones, la agencia prestó atención sanitaria, educación, ayuda alimentaria y asistencia de emergencia. Sin embargo, la guerra genocida en curso y las restricciones dirigidas específicamente contra la agencia han desmantelado esa infraestructura clave. Las familias cargan ahora con nuevas dificultades que se suman al desplazamiento, la pobreza y la destrucción generalizada de sus viviendas y de las infraestructuras locales en toda la Franja.

Las autoridades israelíes impiden la entrada de personal internacional y de suministros humanitarios en Gaza desde marzo de 2025. Los alimentos, la harina y los materiales de refugio siguen almacenados fuera de la Franja. Además, desde enero de 2025 el personal internacional no ha podido obtener los visados o permisos necesarios para entrar en el territorio palestino ocupado, lo que ha paralizado numerosas operaciones.

El impacto es especialmente grave en el sector sanitario. La UNRWA informó de que en 2025 seguía siendo el mayor proveedor de atención primaria de salud en Gaza. Concentró alrededor del cuarenta por ciento de las consultas y realizó unos 4,5 millones de consultas médicas a cerca de 1,7 millones de palestinos desplazados que dependen de estos servicios gratuitos vitales.

A medida que los servicios se reducen, muchos palestinos deben pagar los medicamentos y tratamientos que antes obtenían a través de la agencia. Las organizaciones humanitarias apenas logran cubrir ese vacío. Este deterioro supone más que la pérdida de ayuda: es el desmantelamiento de un salvavidas de décadas en un momento en que la guerra ya ha devastado la vida civil.

La presión también proviene de la legislación israelí aprobada en octubre de 2024. Esas leyes restringen las operaciones y prohíben a los funcionarios comunicarse con la agencia. En vigor desde enero de 2025, obligaron a la UNRWA a abandonar su sede en Jerusalén. Naciones Unidas advierte de que estas medidas socavan la capacidad de la agencia para cumplir eficazmente su mandato humanitario.

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