Liberan a un estadounidense en Tuqu'; sus parientes siguen presos
Hussein Jabarin fue sacado de la casa de su familia cerca de Belén el 12 de agosto y estuvo cuatro días detenido sin cargos. Se prepara para volar de regreso a Pensilvania; los parientes detenidos junto a él y antes que él siguen en cárceles israelíes.

Un ciudadano de Estados Unidos detenido por las fuerzas israelíes durante una redada nocturna en la casa de su familia, en la aldea de Tuqu', cerca de Belén, en la Cisjordania ocupada, fue liberado tras cuatro días bajo custodia, según informaron sus parientes en Filadelfia. Hussein Jabarin, de 46 años, residente en Pensilvania y padre de dos hijos, figuraba entre los detenidos en la redada del 12 de agosto; él y su hermano quedaron en libertad el 16 de agosto.
La familia asegura que apenas recibió información mientras estuvo detenido: ninguna explicación sobre por qué se lo llevaron ni sobre las condiciones en que lo mantenían. Un comunicado de sus parientes señaló "condiciones profundamente preocupantes en torno a su detención y una inquietante falta de comunicación y transparencia". En ningún momento de esos cuatro días se presentó cargo alguno contra él.
La redada no surgió de la nada. Los parientes en Tuqu' llevan meses sufriendo ataques de colonos, con robo de ganado y otros bienes y disparos con munición real contra miembros de la familia, y varios de ellos ya estaban bajo custodia israelí antes de las detenciones de este mes.
La presión en Estados Unidos creció en cuanto la familia hizo pública la detención. La sección de Filadelfia de Democratic Socialists of America pidió a los vecinos que llamaran a sus representantes locales y estatales, y la congresista Rashida Tlaib grabó un vídeo para dar visibilidad al caso y exigir que se le permitiera volver a casa.
La excarcelación se detuvo en él y en su hermano. Otros miembros de la familia, de Tuqu', siguen en cárceles israelíes, y la aldea permanece bajo la misma ocupación militar y la misma presión de los colonos que provocaron la redada. Él tiene previsto volar a Pensilvania; los parientes que siguen presos no tienen una salida comparable.
Lo que separó este caso de las detenciones que lo rodearon fue la capacidad de presión, no los hechos. Un segundo pasaporte, una oficina del Congreso dispuesta a pronunciar un nombre en voz alta y una campaña organizada en una ciudad extranjera no están al alcance de la mayoría de los palestinos detenidos en redadas de este tipo. Miles permanecen en cárceles israelíes, buena parte de ellos bajo órdenes de detención administrativa que permiten el encarcelamiento sin cargos ni juicio, y sus casos se miden en meses, no en días.