Los campamentos junto a la Línea Amarilla de Gaza reportan 20 litros de agua potable por familia
Los responsables de los sitios de desplazados al sur de Zeitoun afirman que la línea de demarcación fue desplazada hacia el oeste y que algunas organizaciones humanitarias ya no enviarán equipos a la franja que ahora queda más cerca de ella.

Los responsables de los campamentos de desplazados situados al sur del barrio de Zeitoun, en la ciudad de Gaza, dijeron el lunes que un hogar de seis o siete personas recibe en los campamentos unos 20 litros de agua potable al día, y pidieron agua, alimentos, atención médica y refugio.
Sami Al-Dash, que supervisa uno de los sitios, dijo que las fuerzas israelíes habían movido recientemente hacia el oeste los bloques de hormigón que marcan la Línea Amarilla, acercando el límite a tiendas que ya estaban levantadas en su borde.
Ese desplazamiento es la razón del llamamiento. Varias organizaciones humanitarias no envían equipos de terreno a la franja de terreno más próxima a la línea, según el responsable de campamento Mohammad Shaldan, de modo que los campamentos que más necesitan suministros son los que las agencias están menos dispuestas a alcanzar.
Los campamentos no cuentan con un puesto médico básico propio, dijo Al-Dash, y las ambulancias tienen dificultades para entrar siquiera. Los hospitales más cercanos están lo bastante lejos como para que un caso que necesita un vehículo sea, en la práctica, un caso que espera.
La escolarización se ha reducido por el mismo motivo. Los niños caminan cerca de 1 kilómetro para llegar a un centro educativo, dijo Shaldan, y los organizadores de los campamentos informan de que la asistencia ha caído porque las familias consideran que el trayecto no es seguro.
El saneamiento es compartido e insuficiente: las familias usan letrinas comunes y los sitios carecen de una red de alcantarillado digna de ese nombre. Taysir Malaka, encargado de relaciones públicas de los campamentos, dijo que las ratas han empezado a atacar a los residentes y que algunas familias han abandonado sus tiendas por ello.
Unas 200 viudas viven en los campamentos, según los responsables: hogares sin un segundo adulto que recorra el kilómetro hasta el agua, haga cola en un reparto o lleve a un enfermo hasta una carretera por la que pueda pasar una ambulancia.
La Línea Amarilla es un límite trazado por los acuerdos posteriores al alto el fuego, no un accidente del terreno. Moverla no cuesta nada el día en que se mueve, y lo que describen los responsables de los campamentos es la factura que llega después: las mismas familias, en las mismas tiendas, al otro lado de una línea que decide quién les hará llegar la ayuda.