Gaza Gazette
Gaza

Cinco muertos en dos días, entre ellos un agricultor en al-Musaddar

Proyectiles disparados desde vehículos blindados mataron a un hombre que trabajaba su tierra al este de Deir al-Balah, y un ataque en el lado occidental de Khan Younis mató a otro al día siguiente.

Cinco muertos en dos días, entre ellos un agricultor en al-Musaddar

Cuatro palestinos murieron el sábado en ataques israelíes repartidos por toda la Franja de Gaza, y un quinto el domingo, según fuentes médicas del territorio. Los lugares citados recorren la Franja de un extremo a otro: Khan Younis y Rafah en el sur, Deir al-Balah y el campamento de Bureij en el centro, la ciudad de Gaza y el campamento de Jabalia en el norte.

En al-Musaddar, al este de Deir al-Balah, proyectiles disparados desde vehículos militares israelíes mataron a un agricultor, Mohammad Fayeq al-Attar. Los disparos coincidieron con un breve avance de vehículos hacia esa misma zona.

En el sur, un ataque con dron sobre Khan Younis la noche del sábado mató a Yasser Abu al-Khair e hirió a varias personas más. Un hombre resultó herido de bala en el barrio de al-Satr al-Gharbi de la ciudad, y varios más fueron heridos cerca de al-Ard al-Tayyiba, uno de ellos en estado crítico; las ambulancias trasladaron a los heridos al hospital. La artillería bombardeó terrenos al noroeste de Rafah.

Otros dos de los muertos del sábado perdieron la vida en la ciudad de Gaza, cuando un dron alcanzó una motocicleta eléctrica en el barrio de Tal al-Hawa, al suroeste del centro. Un joven resultó herido por disparos en al-Tawam, al noroeste, y un niño fue herido por disparos en el campamento de Jabalia, mientras vehículos militares abrían fuego al este del campamento de Bureij.

El hombre muerto el domingo era Mohammed Shafai Nasr al-Din, alcanzado por un ataque contra el barrio de al-Amal, en el lado occidental de Khan Younis, según una fuente local. En esas mismas horas la artillería golpeó al este del campamento de Jabalia y al noroeste de Rafah, los vehículos volvieron a disparar al este del campamento de Bureij y las fuerzas israelíes demolieron edificios en el norte de la Franja. Los relatos de ambos días sitúan a una niña herida en el campamento de Jabalia y a un joven herido en al-Tawam.

Los responsables palestinos describen este patrón como una violación continuada del alto el fuego: bombardeos desde el aire y con artillería cerca de donde se refugian las familias desplazadas, demoliciones dentro de la franja conocida como la Línea Amarilla y restricciones que siguen vigentes sobre el movimiento de mercancías, de ayuda y de personas que intentan desplazarse.

La muerte en al-Musaddar recuerda para qué sirve el borde oriental del centro de la Franja. Donde termina el casco urbano, la tierra se cultiva, y se cultiva porque el alimento que crece dentro de Gaza no depende de que un paso siga abierto. Es también la franja por la que entran los vehículos blindados, de modo que los mismos campos llevan la cosecha y el riesgo, y un hombre muere en su trabajo y no en un ataque contra su casa.

Las condiciones más amplias en que viven esos hogares quedaron descritas en el informe de situación de la oficina humanitaria de Naciones Unidas del 28 de agosto, que concluyó que el 58 por ciento de la población de Gaza carece de refugio adecuado, de servicios esenciales y de artículos básicos de socorro. Amplias zonas del territorio siguen siendo inaccesibles o sujetas a fuertes restricciones de acceso, señaló la oficina, lo que confina a la población en espacios abarrotados e inseguros. La agencia de Naciones Unidas para los refugiados palestinos informó por separado de que la escasez de combustible y de piezas de repuesto está mermando los servicios que aún puede prestar.