Gaza Gazette
Cisjordania

Cuatro heridos de bala en al-Mughayyir; cierran la entrada del pueblo

Los colonos fueron contra casas del lado occidental bajo la cobertura del ejército, según vecinos, y a última hora de la noche los relatos locales cifraban en siete los heridos.

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La Media Luna Roja Palestina informó de que sus equipos atendieron a cuatro palestinos alcanzados por fuego real en al-Mughayyir, una aldea al noreste de Ramallah, en la Cisjordania ocupada, el domingo por la noche, y trasladaron a los cuatro al hospital.

Fuentes locales señalaron que los disparos se produjeron mientras grupos de colonos atacaban la aldea y los vehículos de sus habitantes, con soldados israelíes junto a ellos disparando munición real y gases lacrimógenos contra quienes salieron. Dos de los heridos recibieron impactos en el muslo, uno en el pecho y otro en el abdomen. Decenas de personas más resultaron heridas por balas de acero recubiertas de goma o fueron atendidas por los efectos de los gases.

Los colonos intentaron llegar a varias casas, entre ellas la de Sha'ban Abu Aliya, mientras otros avanzaban hacia viviendas del extremo occidental de la aldea, según las mismas fuentes. Amin Abu Aliya, presidente del consejo de la aldea, dijo que las fuerzas israelíes cerraron la localidad y las tierras de alrededor a todo el mundo salvo a los colonos israelíes mientras duró todo aquello.

El recuento subió avanzada la noche. Los relatos locales cifraron en siete los heridos, la mayoría por fuego real, y señalaron que no se ha determinado si dispararon los soldados o los colonos; algunas versiones atribuyeron los disparos a los colonos. Los militares que habían entrado en la aldea tras el ataque retrocedieron hasta su entrada, que según los vecinos quedó cerrada, sin permitir la entrada ni la salida de nadie.

Ese mismo día, más temprano, se informó de que colonos habían arrasado con excavadoras amplias extensiones de tierra en Nahalin, al oeste de Belén, en unos trabajos destinados, según se dijo, a la ampliación del asentamiento de Beitar Illit.

Esa pregunta sin resolver —quién disparó— conviene retenerla en lugar de archivarla como un vacío de la información. Cuatro hombres llegaron al hospital con orificios de entrada en el muslo, el pecho y el abdomen, y los vecinos que los cargaron no pueden decir si los fusiles eran del ejército o de los civiles a los que el ejército había sacado para cubrirlos. Cuando ambos están dentro de un mismo cerco, y el terreno que este encierra está abierto a uno de los dos grupos y cerrado a todos los demás, los heridos pierden la posibilidad de nombrar a quien les disparó. Una denuncia sin destinatario no es gran cosa como denuncia, y eso es consecuencia del dispositivo, no un accidente de una noche confusa.