Se agrava la crisis de aguas residuales en Gaza: plantas paradas
Cada día se vierten al mar aguas residuales sin tratar, mientras el acceso a las redes cae con fuerza.

Las autoridades palestinas advirtieron el miércoles de que Gaza afronta una crisis de aguas residuales cada vez más grave. Decenas de miles de metros cúbicos de aguas residuales sin tratar se vierten al mar o se filtran en el medio ambiente cada día. El asedio israelí restringe la entrada de combustible y de las piezas de repuesto necesarias para las reparaciones.
La Autoridad Palestina del Agua informó de que cada día se liberan unos 55.000 metros cúbicos de aguas residuales sin tratar. Ese enorme volumen de vertidos supone un riesgo grave para la salud pública y para el entorno natural. La situación sigue deteriorándose bajo las condiciones actuales del bloqueo.
Las cinco principales plantas depuradoras de Gaza están fuera de servicio. La paralización ha reducido la capacidad de tratamiento del territorio, que ha pasado de unos 185.000 metros cúbicos diarios a prácticamente cero. La falta de instalaciones operativas agrava de forma considerable el creciente peligro ambiental.
El acceso de la población a las redes de saneamiento ha caído de forma drástica en los últimos tiempos. La proporción de residentes con acceso ha bajado de más del 85% a alrededor del 45%. Ese descenso deja a casi la mitad de la población sin infraestructuras de saneamiento adecuadas ni servicios fiables de evacuación de residuos.
El bloqueo israelí restringe la entrada de combustible y de equipos de mantenimiento esenciales. Esas restricciones impiden a los operarios reparar o mantener el sistema de saneamiento de manera eficaz. Sin esos suministros críticos, la infraestructura sigue averiada e incapaz de procesar el volumen diario de residuos.
Esta crisis de las aguas residuales añade una capa más a la emergencia humanitaria que atraviesa Gaza. La destrucción generalizada de las infraestructuras básicas ha reducido gravemente el acceso a los servicios esenciales de agua y saneamiento. Los palestinos afrontan dificultades acumuladas en medio del genocidio israelí en curso y de estrictas medidas de asedio.
El vertido de residuos sin tratar amenaza tanto a los ecosistemas marinos como a la salud pública. Las autoridades subrayan la urgente necesidad de combustible y piezas de repuesto para restablecer el funcionamiento. Sin una intervención inmediata, las consecuencias ambientales y sanitarias seguirán agravándose para la población.