Cometas: llevar las amenazas israelíes a la CPI, pide una ONG
Ramy Abdu quiere que las declaraciones se presenten como prueba ante los organismos internacionales y sostiene que perseguir a niños por un juego vulnera el artículo 31 de la Convención sobre los Derechos del Niño.

Ramy Abdu, presidente del Observatorio Euromediterráneo de Derechos Humanos, afirmó el viernes que el hecho de que Israel trate como asunto de seguridad las cometas que lanzan los niños en Gaza forma parte de un patrón más antiguo, en el que actos civiles cotidianos se recalifican como provocaciones y luego sirven de argumento para ataques aéreos, órdenes de evacuación y desplazamientos forzosos.
Ese encuadre cumple, según dijo, dos funciones a la vez. Desvía la atención de lo que llamó la agresión impuesta durante años sobre la Franja y del rechazo israelí a la hoja de ruta acordada en El Cairo; y construye por anticipado el argumento político y mediático de una escalada que, afirmó, ya ha comenzado con los bombardeos más intensos de los últimos días.
La objeción jurídica que planteó es estrecha. La Convención sobre los Derechos del Niño otorga a los niños una protección particular en los conflictos armados, y su artículo 31 reconoce el derecho al descanso, al esparcimiento y al juego propios de su edad. Perseguir o castigar a los niños por jugar vulnera ambas cosas, dijo Abdu. La objeción se agrava, en su relato, cuando la retórica procede de organismos oficiales o semioficiales y no de particulares, porque en ese momento adquiere peso de política de Estado y se lee como castigo colectivo.
Lo que pidió es que el episodio se trate como prueba y no como ruido. Las declaraciones israelíes sobre las cometas deberían sumarse a las denuncias ya presentadas ante mecanismos internacionales, entre ellos la Corte Penal Internacional, como material adicional sobre violaciones de los derechos de los niños palestinos. Pidió a los gobiernos europeos y de otros países pasar de la condena a medidas con un costo asociado, instó a los activistas a llevar el caso a los parlamentos europeos y propuso que niños de otros lugares hagan volar cometas en solidaridad con los de Gaza. Lo mínimo que se debe a los niños de Gaza, dijo, es poder jugar «sin restricciones ni coacción».
La disputa comenzó después de que el ministro israelí de Defensa, Israel Katz, dijera que él y el primer ministro Benjamin Netanyahu habían ordenado al ejército aplicar una política de «cero contención y cero tolerancia» a los lanzamientos, que los palestinos niegan que buscaran causar daño. La televisión israelí difundió fotografías de una cometa enganchada en un árbol cerca de Nahal Oz y de otra que había caído en Re'im. El organismo encabezado por Estados Unidos que supervisa el plan de alto el fuego emitió después su propia advertencia contra los lanzamientos y los describió en los mismos términos que Israel, como actividad armada.
El argumento de fondo de Abdu es sobre el límite, no sobre el objeto. Si un juguete de papel puede entrar en la lista de lo que cuenta como amenaza para la seguridad, la lista no tiene un borde fijo; y las protecciones que deberían regir para los civiles, y para los niños en particular, se estrechan un poco más cada vez que se amplía.