Nauru abre una embajada en Jerusalén ocupada
La nación del Pacífico se convierte en la novena entidad que establece una misión diplomática en la ciudad, pese a la oposición mundial.

Nauru abrió oficialmente el lunes una embajada en Jerusalén ocupada. La medida lo convierte en el noveno país o entidad que establece una misión diplomática en la ciudad. El paso desafía la larga oposición internacional al reconocimiento de la soberanía israelí sobre Jerusalén Este ocupada.
A la ceremonia de inauguración asistieron altos funcionarios de ambos países. Estuvieron presentes el ministro israelí de Asuntos Exteriores, Gideon Sa’ar, y el vicepresidente de Nauru, Lionel Aingimea. El Ministerio israelí de Asuntos Exteriores confirmó su participación en el acto formal de apertura.
Aingimea describió la apertura de la embajada como un paso estratégico importante para su país. Afirmó que refuerza los lazos con Israel y envía un mensaje claro al mundo. La declaración deja ver la posición de Nauru sobre las complejas cuestiones geopolíticas que rodean a la región.
Nauru es uno de los países más pequeños del mundo y tiene una población mínima. Cuenta con apenas unos doce mil habitantes y una superficie de veintiún kilómetros cuadrados. Pese a su tamaño, ha adoptado una postura diplomática audaz que desafía las normas establecidas.
La gran mayoría de la comunidad internacional no reconoce la anexión israelí. Las fuerzas israelíes tomaron Jerusalén ocupada en mil novecientos sesenta y siete y más tarde la anexionaron formalmente. La mayoría de los países sigue considerando esa medida inválida según el derecho internacional y los precedentes históricos.
Los palestinos consideran Jerusalén Este la capital de su futuro Estado independiente. Rechazan los intentos de consolidar la soberanía israelí mediante los asentamientos o el reconocimiento diplomático. Abrir embajadas allí se interpreta como prejuzgar el estatus final de la ciudad en cualquier acuerdo de paz.
Nauru se suma a otros países, entre ellos Estados Unidos y Guatemala. Esos Estados mantienen embajadas en Jerusalén pese a las críticas generalizadas. La decisión llega mientras Israel busca lazos más estrechos con países pequeños, en medio de un creciente escrutinio internacional de sus políticas.
El episodio supone otro desafío al consenso internacional vigente. Israel sigue buscando un reconocimiento más amplio de Jerusalén como su capital. Los críticos sostienen que ello socava los derechos palestinos y dificulta los esfuerzos por resolver el prolongado conflicto en la región.