186 cooperantes muertos en Gaza en 2025, más de la mitad del mundo
La oficina humanitaria de la ONU registró 907 trabajadores humanitarios muertos, heridos o secuestrados en todo el mundo, la cifra anual más alta que guarda la base de datos, y señala a los drones armados baratos como el factor que ha cambiado el riesgo.

La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU informó el miércoles de que 186 trabajadores humanitarios resultaron muertos en la Franja de Gaza durante 2025, lo que la deja por tercer año consecutivo como el lugar más letal del mundo para la labor humanitaria. Sudán quedó en segundo lugar, con 71.
En el conjunto de los conflictos, la oficina contabilizó en el año 350 cooperantes muertos, 322 heridos y 235 secuestrados: 907 personas en total, la cifra anual más alta que recoge la Aid Worker Security Database, que compila los incidentes graves con personal humanitario. Las muertes bajaron ligeramente respecto al año anterior, que había marcado el récord; el recuento más amplio de la violencia, no.
La proporción es lo que da su peso a la cifra de Gaza. Un solo territorio concentró más de la mitad de todas las muertes de trabajadores humanitarios registradas en cualquier lugar del mundo el año pasado.
Tom Fletcher, que dirige la oficina de asuntos humanitarios de la ONU y coordina su ayuda de emergencia, situó el total de los tres últimos años por encima de los 1.000 muertos y calificó esa cifra de «absolutamente inaceptable». Denunciarlo no protegerá a nadie, dijo, y los Estados deben aplicar el derecho internacional humanitario e imponer consecuencias reales a quienes lo incumplen. El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, describió el nivel de violencia como espantoso y pidió a los gobiernos que respeten las reglas de la guerra y exijan responsabilidades a los culpables.
La oficina señaló un elemento como el que ha cambiado el peligro: drones armados lo bastante baratos y lo bastante sencillos de adaptar como para que un número creciente de actores pueda hacerlos volar. Indicó que los drones causaron el 80 por ciento de las muertes de civiles en Sudán durante los cuatro primeros meses de 2026, mataron a 80 civiles en Ucrania solo en abril y que los ataques con estos aparatos en Colombia se cuadruplicaron entre 2024 y 2025. Cuatro convoyes humanitarios fueron alcanzados en Ucrania en una sola semana de mayo, y en marzo un dron impactó en un edificio residencial de la República Democrática del Congo y mató a un trabajador humanitario.
Para quienes están al final de la cadena de suministro, el cambio se traduce en cuánto vale una garantía. Las rutas de los convoyes, las clínicas y los puntos de distribución se planifican en función de líneas de frente conocidas y de los avisos enviados por adelantado a las partes que las controlan, un esquema que presupone un número reducido de actores con algo que perder. Un arma al alcance de muchos más de ellos hace que ese aviso cubra menos riesgo del que cubría antes.
El mismo recuento para 2026 va ya por 39 secuestros, 97 heridos y 82 muertos, y al mismo tiempo se recortan los fondos que pagan ese trabajo. La Comisión Europea, al reafirmar sus compromisos como donante, afirmó que cada trabajador humanitario asesinado no es solo una pérdida personal, sino el fracaso de otros Estados a la hora de cumplir sus promesas más básicas.