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Ciudad de Gaza entierra a 50 personas halladas bajo los escombros

Las cuadrillas de la Defensa Civil pasaron semanas sacando los restos de cinco barrios con una sola excavadora. Se cree que unas 8.000 personas siguen bajo los escombros.

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La Defensa Civil de Gaza enterró el jueves en la Ciudad de Gaza los restos de 50 personas, en su mayoría mujeres y niños, después de que sus cuadrillas pasaran semanas sacándolos de viviendas derribadas por los ataques israelíes en los primeros meses de la guerra, en 2023.

Las cuadrillas trabajaron en Tel al-Hawa, Zeitoun, Sabra, Sheikh Radwan y el campo de refugiados de Shati. Entre las familias que acudieron a recoger lo hallado estaban los Sawafiri, los Batniji y los Gharbia.

En muchos casos lo que salió no era un cuerpo. Los equipos recuperaron huesos, fragmentos y efectos personales —lo que habían dejado casi tres años bajo tierra— y lo hallado se reunió en el Complejo Médico Al-Shifa, adonde acudieron los familiares a retirarlo.

Toda la operación depende de una sola excavadora, que se traslada de un lugar a otro. El dinero para el trabajo llegó hace unas semanas, del Comité Internacional de la Cruz Roja, y cubre 800 horas de labores de recuperación en toda la Franja; sus cuadrillas no pueden entrar en las zonas que ocupan las fuerzas israelíes, alrededor del 70 por ciento del territorio, con los palestinos apiñados en el 30 restante.

Se calcula que 60 millones de toneladas de escombros cubren Gaza y que bajo ellos están los restos de unas 8.000 personas. El entierro del jueves fue la segunda recuperación de este tipo en poco tiempo; una anterior devolvió a 112 personas de una sola zona residencial destruida, también tras casi tres años.

Munir al-Barsh, director general del ministerio de Salud en Gaza, dijo que una sola máquina no puede responder a una tarea de esa magnitud y pidió que se permita la entrada de maquinaria pesada, equipos de búsqueda y material forense —entre ellos pruebas de ADN— para poder poner nombre a los recuperados.

También advirtió de que los escombros contienen millones de toneladas de material con amianto, que se descompone en polvo, se respira y provoca enfermedades pulmonares, entre ellas el cáncer, y pidió equipos de protección para las cuadrillas que pasan allí sus jornadas.

«Cada desaparecido tiene un nombre y una familia que lo espera», dijo al-Barsh. Para los hogares que enterraron a sus muertos el jueves, la espera terminó tras casi tres años. Para miles de familias no, y la maquinaria que pondría fin a esa espera sigue fuera de la Franja.