Los heridos de Gaza preguntan quién decide las evacuaciones
Se reúnen ante el complejo médico Nasser casi todos los domingos desde hace unos ocho meses. El lunes la exigencia no fue de rapidez, sino de criterios: díganos cómo se ordena la lista de evacuación.

Palestinos heridos se concentraron el lunes ante el complejo médico Nasser, en Khan Younis, en el sur de la Franja de Gaza, para exigir que se abran los pasos fronterizos a quienes necesitan cirugía, rehabilitación o prótesis. Buena parte del sistema sanitario del territorio ha sido destruida y esa atención ya no puede recibirse dentro de él.
Abdullah Abu Saleha, herido tres veces a lo largo de la guerra, dijo que quienes participan no piden caridad ni un favor, sino un derecho: el acceso a tratamiento fuera de la Franja. Algunos de los que esperan, señaló, necesitan operaciones y prótesis que ningún centro que siga en pie en Gaza puede ofrecer.
También explicó lo que cuesta la espera en términos quirúrgicos. Un amputado sin tratamiento corre el riesgo de sufrir complicaciones y de que su discapacidad se agrave, y una lesión por debajo de la rodilla puede deteriorarse hasta el punto de que haya que amputar por encima. Preguntó por qué los casos que han llegado a ese extremo no se atienden con más rapidez.
La protesta es una cita semanal más que un acto puntual. Abu Saleha explicó que los heridos se reúnen todos los domingos desde hace unos ocho meses sin una respuesta adecuada de las autoridades implicadas, y que dejan a sus familias y se sientan bajo el calor, en sus palabras, «para hacer oír nuestras voces».
Lo que anunció el lunes fue la condición para dejar de hacerlo. Las concentraciones seguirán, dijo, hasta que los organismos que gestionan la evacuación médica expliquen públicamente cómo funciona el proceso y qué criterios deciden a quién se le permite salir. Entre quienes siguen en la lista de espera hay niños y enfermos graves.
Uno de ellos es Mohammad al-Qahwaji, de 38 años, fotoperiodista que hace fisioterapia a diario mientras su permiso para viajar sigue pendiente. Fue alcanzado el 7 de enero de 2024, cuando dos ataques impactaron en el vehículo en el que viajaba mientras cubría el levantamiento de cadáveres en el norte de Rafah. Dos compañeros suyos, Mustafa Abu Thuraya y Hamza al-Dahdouh, murieron.
Sufrió fracturas en la mandíbula y el rostro, lesiones en la columna, daños graves en la mano derecha y la pérdida de un dedo. Más de 25 operaciones después sigue sin poder mantenerse de pie ni caminar durante un rato, y lo que cambiaría eso no se practica donde él está.
Mohammad Mataou Dib Abdel Razek, alcanzado por un misil, perdió la pierna izquierda por debajo de la rodilla y con ella unos 15 centímetros de hueso. Tiene daños en la médula ósea y osteomielitis, tanto en su forma aguda como en la crónica. Pidió a la Organización Mundial de la Salud, y a quienes administran las evacuaciones, que atiendan primero los casos más urgentes y que permitan a los heridos viajar con un acompañante.
El cambio en lo que se reclama es lo que merece anotarse. A un paciente se le puede decir que está en una lista sin decirle cómo se ordena esa lista, y eso lo deja sin manera de saber si su expediente ha sido postergado o simplemente aún no ha llegado su turno, y sin nadie a quien preguntárselo. Por eso la protesta tiene un día fijo de la semana y ninguna fecha de término.