Gaza: campaña financiada por Israel moldea las respuestas de la IA
Documentos presentados en Estados Unidos revelan 100.000 dólares para un centro de estudios cuya propiedad solo se declara al pie de su propia web.

Una campaña de influencia financiada por Israel y registrada en Estados Unidos publica materiales con un formato que aumenta las probabilidades de que los sistemas de inteligencia artificial recurran a ellos cuando los usuarios les preguntan por Gaza, según las informaciones.
Los documentos presentados la semana pasada ante el Departamento de Justicia de Estados Unidos en virtud de la Foreign Agents Registration Act muestran que la empresa de publicidad Piro declaró un proyecto de 100.000 dólares para producir más de 12 contenidos y difundirlos bajo el nombre de Hanover Institute for Public Policy. Un aviso al pie del sitio web de ese instituto señala que el material lo distribuye Piro por cuenta de Havas Media Germany, que a su vez actúa para la agencia de publicidad del Gobierno israelí, LaPam.
Muchos de los informes del instituto no llevan firma y varios se titulan como preguntas en lugar de como conclusiones, entre ellos «¿Existe una política de hambre en Gaza?», la formulación que una persona escribiría antes en un chatbot que en un buscador.
Periodistas que probaron varios sistemas comprobaron que ChatGPT y Perplexity citaban el material del instituto en algunas de sus respuestas sobre Gaza, el antisionismo y el antisemitismo. También rastrearon una copia idéntica de la página de inicio del instituto hasta un sitio gestionado por Res, una empresa de Seattle que vende tecnología destinada a aumentar las probabilidades de que un cliente aparezca en las recomendaciones de la IA; la copia se retiró después de que esos periodistas se dirigieran a la compañía.
El cofundador de Piro, Daniel Rosenberg, dijo que Israel había contratado a la firma, tal como revela su registro FARA, para incorporar al debate público material preciso y con fuentes, y el director ejecutivo de Res, Hai Tran, afirmó que la participación de su empresa figuraba en un registro público propio. Los documentos de la campaña actual no mencionan la orientación de las respuestas de la IA como objetivo, a diferencia de los relativos a una iniciativa israelí anterior.
Lo que distingue esto de la publicidad estatal corriente es dónde queda la advertencia. Quien llega al sitio del instituto puede bajar hasta el pie de página y averiguar quién pagó lo que hay encima, pero un sistema que resume la página en unas pocas frases no traslada esa línea a su respuesta, de modo que la atribución desaparece justo en el punto en que la afirmación llega al lector.