La falta de repuestos deja parado el 70 % de los vehículos de Gaza
Un centro de derechos humanos cifra en 2.800 millones de dólares los daños directos al transporte y las comunicaciones, y advierte de que la misma escasez está dejando fuera de servicio ambulancias y camiones de defensa civil, motor a motor.

El Centro de Gaza para los Derechos Humanos afirmó el domingo que el sector del transporte de la Franja de Gaza está al borde del colapso total, con cerca del 70 % de los vehículos civiles total o parcialmente fuera de servicio porque Israel impide la entrada de piezas de repuesto, neumáticos, aceite de motor y todo lo demás que exige el mantenimiento.
El centro atribuyó esa cifra de vehículos a datos oficiales en poder de las autoridades del territorio y valoró en unos 2.800 millones de dólares los daños directos causados al transporte y las comunicaciones.
Los suministros están retenidos bajo la clasificación de «doble uso»: bienes considerados susceptibles de aplicación militar además de civil. El centro sostuvo que esa clasificación se aplica de forma arbitraria a artículos cuyo único uso en Gaza es mantener en marcha ambulancias, sistemas de agua, redes de alcantarillado y panaderías, y que las restricciones han continuado desde que entró en vigor el alto el fuego en octubre de 2025, en lugar de aliviarse con él.
Las flotas de emergencia son las más golpeadas. Los motores fallan, los sistemas de refrigeración se averían y los aceites originales para los que fueron diseñados se han agotado, con lo que los vehículos quedan parados por falta de piezas que no pueden entrar. Los datos de la Oficina Gubernamental de Medios de Gaza registran 211 ambulancias atacadas a finales de 2025, junto a 23 vehículos de defensa civil. En un territorio donde puede haber víctimas a cualquier hora, señaló el centro, basta con que una sola ambulancia esté fuera de servicio para que la atención llegue tarde y ya no sirva.
Al mismo tiempo, los precios se han vuelto inalcanzables. Un solo bidón de aceite de motor se vende ahora en torno a 3.500 dólares y, para muchos propietarios, el coste de una reparación ha superado lo que vale el propio coche. Abdel Aziz Ahmed, de 36 años, renunció por ese motivo a un coche particular que lleva meses sin circular. Saeed Shirab, de 45 años, dijo que, con los neumáticos y el aceite tan escasos, incluso una revisión rutinaria resulta impagable. Hamada al-Sayed, de 33 años, dedica horas cada día a buscar transporte para ir al trabajo y a menudo termina yendo a pie.
La magnitud de lo que se ha detenido se ve en las cifras de importación. Representantes de las empresas del sector del transporte señalaron que antes de octubre de 2023 entraban a Gaza más de 800 camiones al día; las restricciones actuales han dejado ese tráfico casi paralizado. El centro apuntó además que las fuerzas israelíes controlan alrededor del 70 % de la superficie de la Franja, una limitación añadida sobre adónde puede ir lo poco que sigue circulando.
La escasez va mucho más allá de los desplazamientos particulares, porque la maquinaria que presta los servicios básicos funciona con los mismos consumibles. Hospitales, pozos de agua, plantas desaladoras, estaciones de bombeo de aguas residuales, panaderías, escuelas y convoyes de ayuda dependen de motores que necesitan aceite y piezas con periodicidad. UNICEF ya ha advertido de que la falta de neumáticos, aceites y repuestos amenaza la continuidad del agua, el saneamiento y la labor humanitaria. El centro alerta de que un fallo en la desalación y en el bombeo de aguas residuales sumaría una emergencia ambiental y de salud pública a la que ya está en marcha.
Pidió a la comunidad internacional, a las Naciones Unidas y al Consejo de Seguridad que presionen a Israel para que levante las restricciones, instó a los Estados parte en la Convención sobre el Genocidio de 1948 a cumplir sus obligaciones y reclamó a la Corte Penal Internacional que valore en sus investigaciones en curso el efecto de las trabas al transporte y a los servicios de emergencia.